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lunes, 19 de abril de 2010

Lugares de Burgos

Un vídeo en el que se muestran algunos monumentos de la provincia de Burgos

sábado, 10 de abril de 2010

Una presentación dedicada a los castillos

viernes, 9 de abril de 2010

lunes, 22 de marzo de 2010

La insistente lluvia




Muchos son los refranes que asocian distintas señales con la llegada de lluvias



La hurraca en el lugar, llover o nevar

Aurora rubia, o viento o lluvia

Cuando chilla el mochuelo, pronto se moja el suelo


Y otros que pronostican los efectos de la lluvia segun cuando o como caiga

Lluvia de solano, no deja nada sano

No tengas miedo al frio o a la helada, sino a la lluvia porfiada

Agua por San Bernardino quita pan y no da vino

Cuando no llueve en febrero, no hay buen prado ni centeno

Probablemente este año sea uno de los mejores para comprobar la veracidad de algunos de estos refranes....

lunes, 15 de marzo de 2010

El peligro de brillar

Una fábula sencilla sobre la modestia y la envidia



La luciérnaga y el sapo
(Juan Eugenio Hartzenbusch)

Brillaba en una floresta, durante noche sombría
la luciérnaga, modesta, que ignoraba si lucía.
Envidioso de su brillo, cierto sapo que la vió
fue y escupió al gusanillo, veneno que lo mató.
¿Por qué? exclamó falleciente, a un desvalido matar
Y escupiendo nuevamente dijo el sapo: no brillar.


¿Por qué nos resultará tan difícil admirar el brillo de otros?.....

Refranes sobre el trabajo

Existe un amplio repertorio en lo que a refranes relacionados con el trabajo se refiere.



Algunos con un cierto toque humorístico:

Al trabajo no llego porque estoy cojo, pero voy a la tarberna poquito a poco.

Otros un poco más irónicos:

Hace más el que quiere, que el que puede.

Y muchos bastante directos:

En cualquier trabajo u obra, el que no ayuda estorba.

Antes que acabes, no te alabes.

La Primera Fabula

Una fábula sobre la crítica con fundamento.



EL OSO, LA MONA Y EL CERDO
(Tomás de Iriarte)

Un oso, con que la vida
ganaba un piamontés,
la no muy bien aprendida
danza,
ensayaba en dos pies.

Queriendo hacer de persona,
dijo a una mona: «¿Qué tal?»
Era perita la mona,

y respondiole: «Muy mal.»

Yo creo, replicó el oso,

que me haces poco favor.
¡Pues qué! ¿Mi aire no es garboso?
¿No hago el paso con primor?

Estaba el cerdo presente,

y dijo: «¡Bravo! ¡Bien va!

Bailarín más excelente

no se ha visto ni verá.»

Echó el oso, al oír esto,

sus cuentas allá entre sí,

y con ademán modesto

hubo de exclamar así:
«Cuando me desaprobaba la mona,
llegué a dudar:

mas ya que el cerdo me alaba,

muy mal debo de bailar.»
Guarde para su regalo

esta sentencia un autor:

si el sabio no aprueba, malo;

si el necio aplaude, peor.


Probablemente todos en la vida hacemos alguna vez el papel de cada uno de estos tres animales.

Pero siempre es bueno saberlo cuanto antes cuando uno está haciendo el "oso", esforzarnos por estar callados cuando somos "cerdo", y tomarnos con humor a los cerdos si alguna vez tenemos la suerte de ser "mona"...